Acción ambiental frente a la adversidad: reseña de «Un manantial en el desierto»

Hace poco estuve enganchado con una hermosa lectura sobre valentía y cuidado ambiental que deberíamos tomar en cuenta. La novela «Un manantial en el desierto», del escritor peruano Juan José Cavero, publicado en Ediciones SM, y que resultó ganador del Premio Barco de Vapor 2017, presenta una historia inolvidable que nos hace repensar la ciudadanía ambiental a partir de la voluntad de actuar y enfrentar con las mejores herramientas (quizás las más ingeniosas) los problemas ambientales y climáticos que se avecinan o que ya vivimos.

Portada del libro, publicado por Ediciones SM y ganador del Premio Barco de Vapor 2017.

La premisa une los caminos de dos grupos de personajes. En primer lugar, tres zorros costeños llamados Churre, Nanda y Huere, quienes viven en el desierto de Sechura y se encuentran en una agotadora búsqueda de alimento y agua durante una temporada de sequía en el norte del Perú. Mientras tanto, Gabriel, un niño que tiene dificultades para hablar, acompaña a su padre Emilio a su trabajo en una planta desalinizadora en el mismo desierto, que abastece agua a una mina de fosfato cercana. Como supervisor jefe, Emilio debe encargarse del buen funcionamiento de la planta, así como asegurarse que los reservorios de agua estuviesen llenos.

Ilustración de Natalia Revilla

No obstante, el conflicto empieza cuando los trabajadores de la planta tienen problemas con los zorros que habitan esa zona árida, ya que suelen acercarse a los reservorios (como enormes espejos de agua) y quedan atrapados en las orillas de estos al intentar probar un trago en medio de un incesante paraje caliente. De este modo, no solo tenemos presente el impacto que puede tener la planta desalinizadora en el ecosistema marino costero, sino también en el entorno próximo a la planta, con la visita esporádica de los zorros en medio de la sed y la inanición.

Las decisiones de Gabriel toman en consideración el peligro en el que están los zorros al acercarse temerariamente por agua, aunque la planta desalinizadora piensa primero en su producción y en lo que eso significa, además del «manejo ecológico» que debe tener, tal como menciona el padre del protagonista. ¿Qué significa esto? Sin mucho titubeo, es el impacto ambiental que la planta pueda tener en el ecosistema, que de hecho lo tiene al implicar a las comunidades litorales y su condiciones ecológicas, así como la protección de la fauna local. Los zorros cuentan desde su perspectiva, aquí el registro fantástico del relato, sus vivencias en las épocas de sequía y ofrecen su propia visión de los humanos, a quienes apodan «patas largas».

Es impresionante la cualidad aleccionadora de la historia de Juan José Cavero, así como muchas otras producciones literarias que abordan temas ambientales, ya que presenta un conflicto (muy real, por cierto) y luego una posible solución. Nos hace pensar, primero, en ese papel que tenemos en la protección del ambiente; también cuestiona desde los ojos de un joven protagonista, y desde los probables pensamientos de una fauna afectada, cuáles son las propuestas y las factibles acciones frente a la crisis ambiental y climática, en la que estamos a tiempo de mitigar.

¿Cuántos de nosotros seremos como Gabriel, que contra todo pronóstico, deja de lado sus limitaciones físicas para tomar las decisiones que, de repente, muchos adultos con cargos importantes no lo harán? «Un manantial en el desierto» hace hincapié en eso mismo: decisión, trabajo y superación. Eso hace falta, en primera instancia, para mejorar lo que va mal en el planeta.


Lee el primer capítulo aquí.

Consigue el libro aquí.

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